Si uno se pone a pensar cómo será el futuro de nuestros hijos, de nuestros nietos, de seguro diría que no es conveniente traer más familia, cada momento será muy grande el dolor y la angustia inmensa. El entorno de los humanos cada día se vuelve más inhóspito, la aparición de virus y bacterias que invaden el organismo de vivientes, crecen sin control ya que no existen drogas ni ningún medicamento para frenar su agresión. La historia cambió con la aparición del Coronavirus, mañana será otro microorganismo o macroorganismo letal, nos obligará a escondernos, cambiar la forma de vivir y la forma de vestir no estamos lejos del día que tendremos la necesidad de andar con ropa especial con un sistema de aislamiento total con el medio externo. La proliferación de armas nucleares y de centrales de energía manejadas por átomos donde por accidentes, un acto terrorista o el mandato de un desequilibrado dictador o presidente electo por voto democrático hundirá el botón para disparar bombas atómicas. Muchos no tendremos tiempo de cambiarnos de ropa, la tragedia nos cogerá con los calzones en las rodillas, los muertos se contaran por millones, de pronto no habrá quien los cuente, la humanidad puede desaparecer, de la especie humana no quedara ni rastro no habrá memoria, no habrá materia. El globo terráqueo se convertirá en un agujero negro, solo un agujero y de color negro.
Los gobiernos nos obligaron a un confinamiento durante seis meses, fastidio, tedio ver 24 horas la misma pared, las mismas caras y sentir los mismo olores. Cuando pudimos salir a las calles nos tocó andar por un mundo desconocido, todos con tapabocas para evitar el contagio por el Covid y otros con los mismos tapabocas pero para ocultar su identidad y cometer fechorías. Son los bandoleros que nos agreden, nos roban y también nos matan, son una pandemia peor que el Coronavirus, y como estos virus no tienen ningún control. La ley no funciona para el maleante, la víctima no puede defenderse porque la defensa en Colombia es un delito, hay que tener cuidado en no ofender o herir a un malhechor. La policía si actúa la acusan de exceso de la autoridad, los abogados se han especializado en defender con el mismo argumento a los asesinos y ladrones más avezados. Los jueces desconocen el código, su aplicación es torcida. Los legisladores van a probar la ley donde las fuerzas armadas no pueden usar armas, la gente de bien solo será protegida por el ángel de la guarda. El que haya sido condenado más de dos veces por homicidio, extorsión, robo a mano armada, violación, terrorismo, asociación para delinquir Indumil le obsequiara arma de fuegos letales de 9 mm en adelante. Andarán por las calles como Pedro Navaja. En qué país estamos?
Las calles plagadas de ladrones, semejan autopistas donde los carros y motos son conducidos por personas inexpertas, irresponsables andan a la velocidad de la luz pero sin luces, cada día quedan tirados en el pavimento ciento de miles de transeúntes cuya osadía fue salir a la calle a comprar un tapabocas.
Tantos asuntos por tratar y mejorar. Nuestros gobernantes haciendo política, pensando en la próxima elección, jugando a la guerra con soldados armando de fusil de palo enfrentados a enemigos con fusil AK47. Los defensores de derechos humanos escondidos en la manigua con poderosas cámaras de video para ver si la letalidad es de las armas de palo o del plomo vomitado por un fusil de alta velocidad. Mi ángel de la guarda no lo conozco, usa tapabocas. No importa, Dios nos protege.
ALBERTO ATUESTA MINDIOLA
Correo: ticoatuesta@hotmail.com

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